Mi experiencia con las copas menstruales y toallas femeninas de tela

Quiero hablar hoy de las copas menstruales y de las toallas femeninas de tela.  Recuerdo que la primer vez que escuché el término copa menstrual fue en un foro de pañales de tela. 

 Me pregunté qué era, fui a consultar al famoso buscador de la G y me encontré con un excelente un excelente post de El Blog alternativo al respecto. 
En resumidas cuentas una copa menstrual es un recipiente de silicona de grado médico, en forma de campana, flexible, que se adapta a las paredes vaginales y cuya función es la recolección de la sangre menstrual. Una vez que este recipiente se llena, hay que retirarlo, vaciarlo y volverlo a colocar. Se utiliza igual que un tampón desechable sólo que con la copa menstrual nos olvidamos de las horribles, cancerosas y dañinas Dioxinas. 


 Actualmente hay muchas marcas, colores, diferentes apéndices, suavidades, etc. La verdad es que es uno de los mejores inventos para nosotras las féminas. También lo veo así, así como existen diferentes estilos y hormas de zapatos, las copas menstruales se asemejan a este producto, en cuanto a que existen muchas versiones y lo que a unas mujeres les gusta, a otras no, o lo que a algunas les queda a la perfección, a otras les lastima y parece lo más incómodo del universo. Así que creo que hay que investigar y conocerse un poco antes de decidirse por una marca. También si la vendedora de la copa te da una buena asesoría, te harás de una amiga de silicona por 5 años. Su periodo de vida en promedio es precisamente ese. Actualmente existe una prohibición de Cofepris para el uso o distribución de la copa menstrual y ha sido una verdadera pérdida para el confort y salud femenina. Se pueden conseguir pero hay que estar preguntando mucho.  Si compras una solo procura que no sea de procedencia dudosa.

 Por otra parte, las toallas de tela funcionan exactamente igual que las toallas desechables sólo que están hechas de un material absorbente de diferentes composiciones, ya sean naturales o sintéticas, y de una tela impermeable o muy resistente a la humedad para evitar accidentes. Definitivo no se parecen en nada a los trapillos que usaban las abuelas, al igual que los pañales de tela, tienen diseños muy bonitos. Las toallas de tela representan un beneficio que tu piel no tendrá contacto con químicos que afecten en ph de la misma y de tu área más delicada, no generas tantos residuos sólidos y también economizas, pues una toalla de tela tiene un periodo de vida en promedio de 5 años. 

 El uso de toallas y tampones desechables está altamente correlacionado a la aparición de infecciones vaginales.

Ahora bien… a pesar de que escuché hablar de las copas menstruales y toallas de tela hace 8 años, no fue sino hasta hace 5 años, con la llegada de mi tercer bebé que decidí probarla.

 La pregunta es ¿Por qué me había resistido a su uso?  
En primer lugar yo no consideraba que fuera ayudar gran cosa al planeta, pues el uso de un paquete de 10-15 toallas desechables o un paquete de tampones no se me hacía que contaminara gran cosa al planeta, se me figuraba que con el consumo de otros artículos generaba más residuos sólidos y que al planear mis compras ayudaba suficientemente al mundo. Posteriormente leí que una mujer utiliza aproximadamente de 15 a 20 mil compresas desechables y/o tampones en toda su vida fértil. ¡¡Ah caray!! De docena en docena por mes no se ve cómo puedes acumular esa cantidad de basura!! 
 Después empecé a escuchar lo terrible que era el Sindrome de Shock Tóxico y el riesgo de padecerlo, sobretodo con el uso de tampones desechables. También comencé a leer acerca de todos aquellos químicos que se emplean en la elaboración de toallas y tampones desechables y también la sugerencia de una posible correlación en el uso de productos desechables de higiene intima con problemas de infertilidad y endometriosis. Asimismo algunos sostienen que la industria de los desechables contienen químicos que prolongan la duración y cantidad de flujo del periodo menstrual, provocando incluso que algunas mujeres sangren más. Aquí me sentía muy identificada, pues desde siempre había caído en el grupo de mujeres con periodos menstruales abundantes. La verdad creía que las toallas y tampones desechables eran un producto muy inocuo e inofensivo.
Otra cosa que debo confesar y por lo que no me animaba ¡Soy mala con ganas para lavar ropa y sacar manchas! Con muchos años de tener mi periodo recuerdo que lo peor en la vida era que se manchara mi ropa. Aparte del oso de haber manchado mis prendas, venía el calvario de sacar la mancha de ella y sinceramente nunca me iba tan bien, acababa gritando como niña. Así que yo decía, ¡cómo voy a usar copa menstrual y/o toallas de tela sin sufrir accidentes y sin que mi ropa parezca que vine del rastro! La verdad le sacaba la vuelta a tener que lavar y no sólo lavar, sino quitar una gran mancha sanguinolenta. 

 Empecé a leer que era muy fácil su lavado y cuidados y me dije: ¡bueno, lo peor que puede pasar es que tenga que teñir mis pads de negro! 
Una más: siempre relacioné el periodo menstrual con un olor algo fétido. Pensé también que al usar las alternativas ecológicas mi bolsa iba a oler a que traía toallas de tela por ahí y tener qué explicar era como que el oso.  Ni modo de decir : ¡es que se derramó mi sopa Maruchan o algo!  Este temor era totalmente infundado pues ya después del uso de estas alternativas ecológicas descubrí que el olor fétido sólo y únicamente se presentaba con el uso de productos desechables. ¿Qué? si, como lo leen, ese olor no es el de la sangre en sí sino de toda la cochinada del coctel de químicos que traen los productos desechables.
Después de n argumentos, les perdí el miedo y decidimos probar ambas cosas. Hice mis toallas de tela, (si yo hice porque tenía una cantidad impresionante de materiales para hacer toallas de tela modernas) y compré mi primer copa que fue una Femmecup. La copa menstrual tiene una curva de aprendizaje pero tampoco es como si nos pusiéramos a resolver un problema de física cuántica, pero sólo hay que aprender la inserción, la forma de retirarla y cada cuanto hay que vaciarla. Eso depende de cada mujer, definitivo. No sé si había leído mucho, que recomiendan probar su inserción cuando no estás en tus días de luna, que se aconsejaba el uso de un lubricante a base de agua para usarla la primer vez, que había que esterilizarla, etc. Así que tuve suerte de principiante y en cuanto la usé me sentí súper, pero en verdad súper cómoda, sin escurrimientos, ni sentía que me molestara, ni que anduviera en mis días de luna. Lo único que no me fascinó de mi copa es que Femmecup es de poca capacidad y en verdad tenía que vaciarla cada dos horas.  Habría que buscar otra marca y compañera de mi Femmecup. Total que pronto llegó a mis manos una copa más indicada, que fue MeLuna y de ahí fui completamente feliz. Uso una en días de flujo fuerte y la otra en los de flujo ligero.


Decidí usar la copa combinada con toallas de tela para prevenir accidentes. Descubrí que mientras la sangre se mantenga húmeda, en realidad es muy fácil su lavado y nada engorroso. En otro post les cuento cómo es el lavado, pero en general es muy sencillo. Ya usando las toallas de tela supe lo que probablemente sienten los bebés al usar pañales de tela y eso es ¡nubes entre mis piernas! Si, suena exagerado pero como una fémina que sufrió siempre de rozaduras con el uso de productos desechables , de verdad que la tela se sentía como estar en el cielo. Con estos productos no he conocido de rozaduras y he ganado cierta sensación de frescura.
También me siento feliz generando menos residuos, sintiendo como cualquier otro día mis días de luna. La parte aún más feliz vino después.  
Durante años tuve problemas con mis ciclos menstruales. Siempre fui irregular y requerí tratamiento para ello. Vi varios doctores y ninguno pudo ayudarme al 100 con mi problema. Exactamente 28 días después de probar el uso de la copa y toallas de tela, se presentó mi luna. Me llamó la atención el hecho pero ahí lo dejé! 

Volvieron a pasar otros 28 días y ¡voilá! como relojito estaba mi luna de nuevo ¿Qué? Pues en mi caso, logré con dos meses de quitar químicos a mis días de luna, lo que los ginecólogos no pudieron en años, pero en años en verdad. Salvo un par de ocasiones, todo ha fluido en tiempo tal cual reloj inglés. De eso si no había leído tanto pero fue un plus extra happy.
 El uso de una copa menstrual o tampón es un tema sin lugar a dudas con muchos tabúes al respecto. En general muchas mujeres no aceptan su periodo menstrual como algo que es parte de su naturaleza femenina y sienten mucho rechazo, les da asco cualquier fluído que emane de su cuerpo, así que muchas tendrán que lidiar con el hecho del cocowash de tener que lidiar con su sangre menstrual. Yo no soy nada asquerosa al respecto y no tuve problema alguno. También existe un sector que cree que perderá virginidad con el uso de estos productos o que tendrá insatisfacción sexual si los usa (por el diámetro de la copa en si) que si bien no es súper grande, tampoco es del tamaño de un meñique. Podrán reirse muchas pero en un año de estar en esto de las copas menstruales uno se encuentra cada caso que sólo cree que son posibles ver en La Rosa de Guadalupe o con la Sra Pinal y no… si existen. La verdad que cuando me dicen ¡está muy grande!, les contesto que los músculos del área vaginal y pélvica son muy flexibles y como todo, requieres práctica y relajación para poder tener éxito en la inserción.  
Bueno y si con tanto argumento a favor aún no decides probar estas opciones, la verdad te digo ¡de lo que te has perdido! ¡son grandes inventos! ¡La copa menstrual es uno de los mejores inventos, después de la rueda! 

3 comentarios

    • Hola! Acabo de estar de viaje con mi copa y lo que hice fue cargar una botella de agua pequeña a todos lados para enjuagarla en los baños públicos y me funcionó perfecto. Si estás en México te recomiendo las Ecolunas, las venden en línea y también hay muchas distribuidoras. Ecopipo también tiene toallas lindas aunque son un poco más bultosas.

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